Cultura e historia
Tenerife, la isla de vacaciones, tiene mucho que ofrecer al turista cultural.
La historia, arquitectura y tradición se combinan para crear un telón de fondo diverso.
Historia de Tenerife

church in la laguna
Como los demás Islas Canarias, Tenerife es un hijo de Plutón. Mientras que las islas del este empezaron a desarrollar hace más de 20 millones de años, las sierras tinerfeñas más viejas se elevaron desde el océano Atlántico mucho más tarde (hace alrededor de 8-12 millones de años).
Hace al menos 3 millones de años, se creía que existían tres islas dentro de la sierras de Anaga, Teno y Valle San Lorenzo. En un largo y tremendo proceso, el viejo Cono Central y la Cumbre Dorsal se fundieron para formar la isla que conocemos hoy como Tenerife.
Se supone que la cima del volcán no explotó, sino se colapsó dentro de su cráter - y ahora es uno de los cráteres hundidos del mundo, conocido como Las Cañadas. Este cráter es ovalado y mide 17km en su punto más largo.
Hace 500.000 años, la última etapa en la actividad volcánica en Tenerife se produjo. El Pico Viejo explotó primero, pues el Pico del Teide algún tiempo después. En este último hay una capa sulfúrica en la parte superior. La última erupción volcánica en Tenerife de produjo en Santiago del Teide en 1.909.
San Borondón y la Isla Fantasma
Las Canarias constan de siete islas... ¡pero todavía se busca la octava! Esto es la isla fantasma, la misteriosa, la isla de San Borondón. San Borondón - o Saint Brendan of Clonfert - (480-576 d. de C), un monje irlandés que tiene el papel principal en una de las leyendas más famosas de la cultura celta: el viaje de San Borondón hacia la Tierra Prometida de los Santos, las Islas de la felicidad y de la fortuna.
El poema irlandesa dice que Borondón fue un monje en Tralee, County Kerry, Irlanda. Fue un sacerdote ordenado en el año 512 d. de C. Con 14 otros monjes, navegaba un barco pequeño a través del océano Atlántico. La leyenda cuenta sus aventuras, incluso su encuentro con demonios de fuego, columnas de cristal flotantes y monstruosas creaturas tan grandes como islas.
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"Resuenen tambores guanches
y canten las caracolas,
que la isla misteriosa
se divisa entre las olas;
que San Borondón ya viene
dibujándose en la bruma
como si fuera una reina
con su cortejo de espuma..."
"San Borondón", Cabrera/Santamaría
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Cuando las Islas Canarias fueron conquistadas, a lo largo del siglo XV, comienzan a oírse los relatos de una octava isla, que a veces se divisaba al oeste de la Palma, El Hierro y La Gomera. Cuando los navegantes intentaban aproximarse a ella, y se encontraban a la vista de sus costas, montañas y valles, la isla era envuelta por la bruma y desaparecía completamente. Evidentemente, la isla fue rápidamente identificación con la mítica isla-ballena de San Brendan, cuyo nombre se convirtió, en Canarias, en "San Borondón".
Resulta asombrosa la tenacidad con la que la leyenda ha seguido viva en el folklore popular canario. San Borodón sigue siendo una presencia cosntante en la imaginación popular de las islas, y seguramente no hay isleño de Tenerife, La Palma, La Gomera o El Hierro que no haya oteado alguna vez desde las cumbres de su propia isla, buscando la isla perdida de San Borondón en el horizonte del oeste donde el sol se hunde en el azul cobalto del Atlántico.




